Saint Germain

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El maestro ascendido Saint Germain

Saint Germain es el chohán del séptimo rayo. Junto con su llama gemela, la maestra ascendida Porcia, Diosa de la Justicia, es el jerarca de la era de Acuario. Es el gran patrocinador de la llama de la libertad, mientras que Porcia es la patrocinadora de la llama de la justicia.

Saint Germain es conocido como diplomático, y expresa las cualidades divinas de la dignidad, la elegancia, el refinamiento, la compostura y la verdadera habilidad política a través de todos quienes invoquen el séptimo rayo. Es miembro de la Casa de Rakoczy, fundada por el Gran Director Divino, en cuya mansión de Transilvania se encuentra amparada actualmente la llama violeta de la libertad.

El nombre Saint Germain proviene del latín Sanctus Germanus, que significa sencillamente «hermano santo».

Su mision

Cada ciclo de dos mil años cae en uno de los siete rayos. Jesús, como chohán del sexto rayo, ocupó el cargo de jerarca de la era durante los últimos dos mil años. El 1 de mayo de 1954 Saint Germain y Porcia fueron coronados directores del próximo ciclo del séptimo rayo. Libertad y justicia son el yin y el yang del séptimo rayo de Acuario y junto con la misericordia, proveen la base para los demás atributos de Dios que han de ser exteriorizados en esta séptima dispensación.

Saint Germain y Porcia entregan al pueblo de Dios la dispensación para la séptima era y el séptimo rayo –el rayo violeta de la libertad, la justicia, la misericordia, la alquimia y el ritual sagrado–, una nueva oleada de vida, una nueva civilización, una nueva energía.

Como chohán, o señor, del séptimo rayo, Saint Germain inicia a nuestras almas en la ciencia y el ritual de la transformación mediante la llama violeta. Es el séptimo ángel profetizado en Apocalipsis 10:7, que viene a patrocinar la terminación del misterio de Dios «como ha declarado a sus siervos los profetas».

Saint Germain dice:

Soy un ser ascendido, pero no siempre ha sido así. Durante muchas, no una ni dos, sino muchas encarnaciones, he caminado por la Tierra como ahora lo hacéis vosotros, confinados a un cuerpo mortal y a las limitaciones de la existencia dimensional. Estuve en Lemuria y estuve en la Atlántida. He visto civilizaciones levantarse y caer. He visto las ondulaciones de conciencia cuando la humanidad ha pasado cíclicamente de eras de oro a sociedades primitivas. He visto las opciones, y he visto a la humanidad tomar decisiones equivocadas y desperdiciar las energías de cien mil años de avance científico e incluso grados de conciencia cósmica que trascienden lo que los miembros de las religiones más avanzadas del momento han logrado.

Sí, he visto las opciones, y he elegido. Mediante elecciones correctas el hombre y la mujer establecen sus posiciones en la jerarquía. Al elegir ser libre en la magnífica voluntad de Dios, conseguí mi libertad de la ronda mortal de las encarnaciones y las justificaciones de una existencia fuera del Uno. Conseguí mi libertad con esa llama, esa nota clave del ciclo de Acuario cuya pista han seguido los alquimistas de antaño, ese elixir morado que los santos tienen…

Vosotros sois mortales. Yo soy inmortal. La única diferencia entre nosotros es que yo he elegido ser libre y vosotros aún tenéis que tomar esa decisión. Tenemos el mismo potencial, los mismos recursos, la misma conexión con el Uno. Yo he tomado lo mío para forjar una identidad Divina. Porque hace mucho, la voz queda del interior pronunció el fíat de Alfa y del Dios vivo: “Hijos del Uno, forjad vuestra identidad Divina”. Y en la quietud de la noche, oí la llamada y respondí: «¡Lo haré!». Y cuando dije «lo haré», todo el cosmos devolvió el eco: «¡Lo haré!». La voluntad de ser convoca la enormidad del potencial del ser…

Soy Saint Germain, y he venido a reclamar vuestra alma y los fuegos de vuestro corazón para la victoria de la era de Acuario. He establecido el patrón de la iniciación de vuestra alma… Estoy en el sendero de la libertad. Tomad ese sendero y ahí me encontraréis. Soy vuestro instructor, si me queréis[1].

Encarnaciones

Gobernante de una civilización de oro

Artículo principal: Civilización de oro en el desierto del Sáhara

Hace más de cincuenta mil años, Saint Germain fue el gobernante de una civilización de oro en un país fértil, que se encontraba donde actualmente tenemos el desierto del Sáhara. Como rey emperador, Saint Germain era un maestro de la antigua sabiduría y del conocimiento de las esferas de la Materia, y su pueblo lo consideraba como el estándar de su propia Divinidad emergente. Su imperio alcanzó un nivel de belleza, simetría y perfección que no ha sido superado en la octava física.

A medida que la gente de esta civilización se fue interesando más por los placeres de los sentidos que por el mayor plan creativo del Gran Yo Divino, un consejo cósmico ordenó al gobernante que se retirara de su imperio; desde entonces, su gurú sería su karma. El rey celebró un gran banquete para sus consejeros y funcionarios públicos. Cada uno de sus 576 invitados recibió una copa de cristal llena de un elixir que era «pura esencia electrónica».

Ese elixir fue el regalo que Saint Germain les dio para la protección del alma, de forma que cuando volviera su oportunidad en la era de Acuario de volver a producir esa civilización de oro, recordaran a su Presencia YO SOY y se convirtieran en un signo para todo el mundo de que Dios puede habitar con su pueblo, y lo hará, cuando este haga de su mente, corazón y alma una habitación adecuada para su Espíritu.

Durante el banquete un maestro cósmico, que se identificó sólo con la palabra Victoria en su frente, se dirigió a la asamblea. Avisó a las personas de la crisis que ellas mismas habían producido por su falta de fe, las reprendió por haber descuidado a su Gran Fuente Divina y profetizó que el imperio llegaría a estar bajo el gobierno de un príncipe visitante, que buscaría el matrimonio con la hija del rey. El rey y su familia se retiraron siete días después a la ciudad etérica de oro que era la contraparte de la civilización. El príncipe llegó al día siguiente y asumió el control sin oposición alguna.[2]

Sumo sacerdote en la Atlántida

Como sumo sacerdote del Templo de la Llama Violeta en la zona continental de la Atlántida, hace trece mil años, Saint Germain sostuvo mediante sus invocaciones y su cuerpo causal un pilar de fuego, una verdadera fuente de llama violeta cantarina que atraía gente de cerca y de lejos que llegaba para liberarse de todas las condiciones que esclavizan el cuerpo, la mente y el alma. Lo lograban con su propio esfuerzo, ofreciendo invocaciones y con la práctica de los rituales del fuego sagrado del séptimo rayo.

Quienes oficiaban ante el altar del Templo de la Llama Violeta eran instruidos en el sacerdocio universal de la Orden de Melquisedec, en el retiro del Señor Zadquiel, el Templo de la Purificación, que se erigía donde hoy está la isla de Cuba. Este sacerdocio combina la religión perfecta y la ciencia perfecta. Ahí fue donde tanto Saint Germain como Jesús recibieron la unción, de la que habló el propio Zadquiel: «Tú eres sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec»[3].

Antes del hundimiento de la Atlántida, cuando Noé aún construía su arca y advertía a la gente del gran Diluvio que se avecinaba, el Gran Director Divino llamó a Saint Germain y a unos pocos sacerdotes fieles para que transportaran la llama de la libertad desde el Templo de la Purificación a un lugar seguro, en las colinas de los Cárpatos, en Transilvania. Allí continuaron con el sagrado ritual de expansión de los fuegos de la libertad aun cuando el karma de la humanidad estaba siendo exigido por decreto divino.

En posteriores encarnaciones Saint Germain y sus seguidores, bajo la guía del Gran Director Divino, redescubrieron la llama y continuaron protegiendo el santuario. Más tarde, el Gran Director Divino, ayudado por su discípulo, estableció un retiro en el sitio de la llama y fundó la Casa de Rakoczy, la casa real de Hungría.

Samuel ungiendo a David, por Velázquez

El profeta Samuel

En el siglo xi a.C. Saint Germain estuvo encarnado como el profeta Samuel. Fue un líder religioso sobresaliente en una época de gran apostasía, sirviendo como el último de los jueces de Israel y el primero de sus profetas. En aquellos tiempos los jueces no se limitaban a arbitrar disputas; eran líderes carismáticos de quienes se creía que tenían acceso directo a Dios y que podían convocar a las tribus de Israel contra los opresores.

Samuel fue el mensajero de Dios para la liberación de la progenie de Abraham de la esclavitud de los sacerdotes corruptos, los hijos de Elí, y de los filisteos, que habían matado a los israelitas en la batalla. Tradicionalmente se lo nombra junto con Moisés como un gran intercesor. Cuando la nación afrontó continuas amenazas de los filisteos, él condujo valerosamente al pueblo en un resurgimiento espiritual, exhortándole a que volviera «al SEÑOR con todo su corazón» y a quitar «los dioses ajenos»[4]. El pueblo se arrepintió y suplicó a Samuel que no dejara de llamar al SEÑOR para que lo salvara. Mientras rezaba y ofrecía sacrificios, una violenta tormenta se desató, permitiendo a los israelitas vencer sus enemigos. Los filisteos jamás se levantaron de nuevo en los días de Samuel.

El profeta pasó el resto de su vida administrando justicia por el país. Cuando envejeció, nombró a sus hijos jueces sobre Israel; pero eran corruptos y el pueblo exigió que Samuel les diera «un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones»[5]. Profundamente apenado, rezó al SEÑOR y recibió la directriz de llevar a cabo la exigencia del pueblo. El SEÑOR le dijo: «No te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos»[6].

Samuel advirtió a los israelitas de los peligros en los que caerían debido a sus gobernantes, pero ellos siguieron clamando por un rey. Así, ungió a Saúl como líder y encargó a él y al pueblo que obedecieran siempre la voz del SEÑOR. Pero cuando Saúl demostró ser un siervo infiel, Samuel pronunció el juicio del SEÑOR sobre él por su desobediencia y ungió en secreto a David como rey. Cuando el profeta murió, fue enterrado en Ramá. Todo Israel lloró su fallecimiento.

Saint Joseph, sleeping, an angel flying over him
El sueño de San José, Philippe de Champaigne

San José

Saint Germain también encarnó como San José, el padre de Jesús y esposo de María. Existen pocas referencias en alusión a él en el Nuevo Testamento. La Biblia traza su linaje hasta David. También cuenta cómo, cuando el ángel del Señor le advirtió en un sueño que Herodes planeaba matar a Jesús, José escuchó el aviso y se llevó a su familia a Egipto, regresando tras la muerte de Herodes. Se dice que José era carpintero y se piensa que falleció antes de que Jesús comenzara su ministerio público. En la tradición católica San José es reverenciado como Patrón de la Iglesia Universal, y su día se celebra el 19 de marzo.

San Albano

A finales del siglo III Saint Germain estuvo encarnado como San Albano, primer mártir de Britania. Albano vivía en Inglaterra durante la persecución de los cristianos por el emperador Diocleciano. Era un pagano que había servido en el ejército romano y se había asentado en la localidad de Verulamium, cuyo nombre cambió después a St Albans. Albano escondió a un sacerdote fugitivo cristiano llamado Amphibalus, quien lo convirtió. Cuando los soldados llegaron a buscarlo, Albano permitió que el sacerdote escapara y se disfrazó con el atuendo del clérigo.

Cuando se descubrió el hecho, Albano fue azotado y sentenciado a muerte. Cuenta la leyenda que se reunió una multitud tan grande para presenciar su ejecución, que no podía pasar por un estrecho puente que había que cruzar. Albano rezó y el río se abrió para dar paso a la muchedumbre, ante lo cual su ejecutor fue convertido y suplicó morir en su lugar. La petición fue denegada y fue decapitado junto con Albano.

Maestro de proclus

Saint Germain trabajó desde los planos internos como el Maestro Instructor detrás de los neoplatónicos. Inspiró al filósofo griego Proclo (hacia 410-485 d.C.), el muy honrado director de la Academia de Platón en Atenas. Bajo la tutela del Maestro, Proclo basó su filosofía en el principio de que sólo hay una realidad verdadera, el «Uno», que es Dios o la Divinidad, la meta final de todos los esfuerzos en la vida. Los escritos de Proclo abarcaron casi todos los departamentos del aprendizaje, desde la filosofía y la astronomía hasta las matemáticas y la gramática. Reconoció que su iluminación y filosofía provenían de lo alto y creyó ser alguien a través de quien la divina revelación llegaba a la humanidad.

Merlín

En el siglo v Saint Germain estuvo encarnado como Merlín, alquimista, profeta y consejero en la corte del rey Arturo. En una tierra separada por caciques en guerra y desgarrada por invasores sajones, Merlín guio a Arturo en doce batallas (que fueron en realidad doce iniciaciones) para unir el reino de Britania. Trabajó lado a lado con el rey para establecer la sagrada asociación de la Mesa Redonda. Bajo la guía de Merlín y Arturo, Cámelot fue una escuela de misterios donde los caballeros y las damas buscaban el desarrollo interior de los misterios del Santo Grial y un sendero de Cristeidad personal.

En algunas tradiciones se describe a Merlín como un sabio divino que estudiaba las estrellas y cuyas profecías fueron escritas por setenta secretarios. Las Profecías de Merlín, que trata de los acontecimientos desde la época de Arturo hasta el futuro distante, tuvo popularidad en la Edad Media.

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Estatua de Roger Bacon en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford

Roger Bacon

Saint Germain fue Roger Bacon (1220-1292), filósofo, monje franciscano, reformador de la enseñanza y científico experimental. En una época en la que o bien la teología, o bien la lógica, o ambas dictaban los parámetros de la ciencia, él promovió el método experimental, declaró su creencia en que el mundo era redondo y censuró a los eruditos y científicos de sus tiempos por su estrechez de miras. «El verdadero conocimiento no surge de la autoridad de otros, ni de una ciega alianza con dogmas anticuados»[7], dijo. Bacon acabó abandonando su puesto como conferencista de la Universidad de París y entró en la Orden Franciscana de Frailes Menores.

En su día Bacon obtuvo reconocimiento por sus exhaustivas investigaciones sobre alquimia, óptica, matemáticas y lenguas. Está considerado como el precursor de la ciencia moderna y un profeta de la tecnología moderna. Predijo el globo de aire caliente, una máquina voladora, los anteojos, el telescopio, el microscopio, el ascensor y los barcos y carruajes de propulsión mecánica, y escribió sobre ellos como si los hubiera visto en realidad.

Su visión del mundo desde el punto de vista científico y filosófico, sus atrevidos ataques a los teólogos del momento y su estudio de alquimia y astrología resultaron en acusaciones de «herejías y novedades», por las que fue encarcelado durante catorce años por sus compañeros franciscanos. Pero para los que vinieron después de él, Bacon era «doctor mirabilis» («maestro admirable»), epíteto por el que se le ha conocido a lo largo de los siglos.

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Retrato póstumo de Cristóbal Colón por Sebastiano del Piombo (1519)

Cristóbal Colón

Artículo principal: Cristóbal Colón

Saint Germain también estuvo encarnado como Cristóbal Colón (1451-1506), descubridor de América. Más de dos siglos antes de que Colón navegara, el propio Roger Bacon había preparado el terreno para el viaje de Colón al Nuevo Mundo al afirmar en su Opus Majus que «el mar entre el fin de España a occidente y el principio de la India a oriente es navegable en unos pocos días si el viento es favorable»[8]. Aunque la afirmación era incorrecta en cuanto que la tierra al oeste de España no era la India, contribuyó decisivamente al descubrimiento de Colón. Colon citó el pasaje en cuestión en una carta de 1498 a los Reyes Católicos y dijo que su viaje de 1492 se había inspirado parcialmente en esa afirmación visionaria.

Colón creía que Dios lo había hecho el «mensajero del nuevo cielo y la nueva tierra de los que Él habló en el Apocalipsis de San Juan, tras haber hablado de ello por boca de Isaías»[9]. «Al llevar a cabo esta empresa de las Indias», escribió al rey Fernando y a la reina Isabel en 1502, «ni la razón ni las matemáticas ni los mapas me sirvieron de nada; las palabras de Isaías se cumplieron por completo». Esto se refería a la profecía que se encuentra en Isaías 11:10-12, que dice que el Señor «recobrará el remanente de su pueblo… juntará los desterrados de Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra»[10].

Tenía la certeza de que había sido divinamente seleccionado para su misión. Estudió a los profetas bíblicos, escribiendo pasajes en relación a su misión en un libro propio titulado Las profecías (al completo, Profecías que juntó el Almirante Don Christóval Colón de la Recuperación de la Santa Ciudad de Hierusalém y del descubrimiento de las Indias). Aunque la cuestión apenas se destaca, es un hecho tan arraigado en la historia que incluso la Encyclopaedia Britannica dice inequívocamente que «Colón descubrió América por profecía antes que por astronomía»[11].

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Francis Bacon, vizconde de St Alban, por artista desconocido

Francis Bacon

Artículo principal: Francis Bacon

Como Francis Bacon (1561-1626), fue filósofo, estadista, ensayista y un maestro de la literatura. Bacon, que ha sido llamado la mente más grande que jamás produjo Occidente, es conocido como el padre del razonamiento inductivo y el método científico, cosas que hasta cierto punto son responsables de la era tecnológica en la que vivimos actualmente. Él sabía anticipadamente que sólo la ciencia aplicada podía liberar a las masas de la desgracia humana y el trabajo pesado para la mera supervivencia, con el fin de que pudieran buscar una espiritualidad más alta, que una vez conocieron.

«La gran instauración» (es decir, la gran restauración tras el decaimiento, el lapso o la dilapidación) era su fórmula para cambiar «el mundo entero». Ideó el concepto por primera vez de niño y cuando después lo cristalizó en su libro de 1607, con el mismo nombre, lanzó el Renacimiento inglés.

A lo largo de los años Bacon reunió a su alrededor un grupo de escritores que fueron los responsables de casi toda la literatura isabelina. Algunos de ellos formaban parte de un «sociedad secreta» a la que llamó «Los Caballeros del Casco», que tenía como meta el avance del conocimiento mediante la expansión de la lengua inglesa y la creación de una literatura nueva no escrita en latín, sino con palabras que un inglés pudiera entender. Bacon también organizó la traducción de la versión King James de la Biblia, decidido a que la gente común tuviera el beneficio de leer por sí isma la Palabra de Dios.

Claves descubiertas en la década de 1890 en la impresión original de las obras de Shakespeare, en las de Bacon y en otros autores isabelinos revelan que Bacon escribió las obras de Shakespeare y que era el hijo de la reina Isabel y Lord Leicester.[12] Su madre, sin embargo, temiendo una pérdida final de poder, se negó a reconocerlo como heredero.

Hacia el final de su vida Bacon fue perseguido y sus múltiples talentos quedaron sin reconocimiento. Se dice que murió en 1626, pero algunos han afirmado que durante un tiempo después vivió en Europa en secreto. Habiendo triunfado sobre circunstancias que habrían destruido a hombres inferiores, su alma realizó el ritual de la ascensión desde la Mansión Rakoczy, retiro del Gran Director Divino, el 1 de mayo de 1684.

Le Comte de Saint Germain

El hombre prodigioso de Europa

Artículo principal: Hombre prodigioso de Europa

Deseando por encima de todo liberar al pueblo de Dios, Saint Germain buscó y recibió la concesión de una dispensación de los Señores del Karma para regresar a la Tierra en un cuerpo físico. Apareció como «le Comte de Saint Germain», un «milagroso» caballero que deslumbró a las cortes de la Europa del siglo XVIII y XIX, donde lo llamaron el «hombre maravilla».

Fue alquimista, erudito, lingüista, poeta, músico, artista, anecdotista y diplomático admirado en todas las cortes de Europa por sus habilidades. Se lo conocía por hazañas como la eliminación de defectos en los diamantes y otras piedras preciosas y la composición simultánea de una carta con una mano y una poesía con la otra. Voltaire lo describió como el «hombre que nunca muere y que lo sabe todo»[13]. El conde es mencionado en las cartas de Federico el Grande, Voltaire, Horace Walpole y Casanova, y en los periódicos de la época.

Desde la sombra, Saint Germain intentó efectuar una transición suave desde la monarquía hacia un gobierno representativo y evitar el derramamiento de sangre de la Revolución Francesa. Pero su consejo fue ignorado. En un último intento de unir Europa, apoyó a Napoleón, quien abusó del poder del maestro provocando su propia desaparición.

Pero incluso antes que eso, Saint Germain ya había puesto su atención en el Nuevo Mundo. Se convirtió en el maestro patrocinador de los Estados Unidos de América y de su primer presidente, inspirando la Declaración de Independencia y la Constitución. También inspiró muchos aparatos del siglo xx que han servido para ahorrar trabajo pesado queriendo así seguir con su meta de liberar a la humanidad de la dura faena y que esta se pueda dedicar a la búsqueda de la realización Divina.

Chohán del séptimo rayo

En la última parte del siglo XVIII Saint Germain recibió de la maestra ascendida Kuan Yin su cargo como chohán del séptimo rayo, el rayo de la misericordia, el perdón y la ceremonia sagrada. En el siglo XX Saint Germain apareció de nuevo para patrocinar una actividad exterior de la Gran Hermandad Blanca.

A principios de la década de 1930 se puso en contacto con su «general en el campo de batalla», el reencarnado George Washington, a quien preparó como mensajero y quien, con el pseudónimo de Godfré Ray King, publicó la base de la enseñanza de Saint Germain para la Nueva Era en los libros Unveiled Mysteries (Misterios desvelados), The Magic Presence (La Mágica Presencia) y The “I AM” Discourses (Discursos del «YO SOY»). A finales de la década de 1930 la Diosa de la Justicia y otros seres cósmicos salieron del Gran Silencio para ayudar a Saint Germain con su trabajo de llevar las enseñanzas del fuego sagrado a la humanidad y dar entrada a la |era de oro.

En 1961 Saint Germain se puso en contacto con su representante encarnado, el mensajero Mark L. Prophet, y fundó la Fraternidad de Guardianes de la Llama en memoria del Anciano de Días y su primer pupilo, el Señor Gautama; y el segundo, el Señor Maitreya. Su propósito era acelerar a todos los que habían venido a la Tierra originalmente con Sanat Kumara, restaurar el recuerdo de su antiguo voto y su razón de ser en la Tierra hoy: prestar servicio como instructores del mundo y siervos ministrantes en sus familias, comunidades y países en este importantísimo momento de cambio de ciclos.

Así, Saint Germain volvió a llamar a los primeros guardianes de la llama para que escucharan la voz del Anciano de Días y respondieran a la llamada de consagrar otra vez sus vidas a reencender la llama de la vida y los fuegos sagrados de la libertad en las almas del pueblo de Dios. Saint Germain es el Caballero Comandante de la Fraternidad de Guardianes de la Llama.

Jerarca de la era de Acuario

El 1 de mayo de 1954 Saint Germain recibió de Sanat Kumara el cetro de poder y del Maestro Jesús la corona de autoridad para dirigir la conciencia de la humanidad durante este período de dos mil años. Eso no quiere decir que la influencia del maestro ascendido Jesús haya disminuido. Más bien, como Instructor del Mundo desde el nivel ascendido, su enseñanza y radiación de la conciencia Crística hacia toda la humanidad será incluso más poderosa que antes, abarcándolo todo aún más, pues la naturaleza de lo Divino consiste en trascenderse a sí misma continuamente. Vivimos en un universo en expansión, un universo que se expande desde el centro de cada hijo (sol) individualizado de Dios.

Esta dispensación significa que estamos entrando en un período en el que, invocando en nuestro ser y mundo la llama violeta transmutadora, la energía Divina que la raza humana ha cualificado mal durante miles de años puede ser purificada y toda la humanidad puede ser liberada del miedo, la necesidad, el pecado, la enfermedad y la muerte, y ahora todos pueden caminar en la luz como seres libres en Dios.

En este amanecer de la era de Acuario, Saint Germain ha acudido a los Señores del Karma y ha recibido la oportunidad de dar el conocimiento de la llama violeta fuera de los retiros internos de la Gran Hermandad Blanca, fuera de las escuelas de misterios. Saint Germain nos habla de los beneficios que tiene invocar la llama violeta:

En algunos de vosotros se ha saldado una buena cantidad de karma; en otros, la dureza de corazón verdaderamente se ha derretido alrededor del chakra del corazón. Se ha producido un nuevo amor y una nueva suavización, una nueva compasión, una nueva sensibilidad hacia la vida, una nueva libertad y una nueva alegría en la búsqueda de esa libertad. Se ha producido una santidad al haber entrado en contacto, a través de mi llama, con el sacerdocio de la Orden de Melquisedec. Se ha producido un derretimiento y una disolución de ciertos impulsos acumulados de ignorancia y densidad mental, y un giro hacia un sendero dietético más conductivo hacia la maestría Divina sobre vosotros mismos.

La llama violeta ha servido en las relaciones dentro de las familias. Ha servido para liberar a algunas personas y que saldaran viejos karmas y viejas heridas, y a poner a las personas en su curso según su vibración. Hay que recordar que la llama violeta contiene la llama de la justicia Divina y la justicia Divina, claro está, contiene la llama del juicio. Así, la llama violeta siempre llega como una espada de doble filo, para separar lo Real de lo irreal…

Benditos, es imposible enumerar exhaustivamente todos los beneficios que tiene la llama violeta, pero desde luego se produce una alquimia en la personalidad. La llama violeta persigue los cismas que provocan problemas psicológicos, que tienen su origen en la niñez temprana y en encarnaciones anteriores, y que han establecido surcos tan profundos en la conciencia que, de hecho, se ha vuelto difícil deshacerse de ellos vida tras vida[14].

Alquimia

Artículo principal: Alquimia

Saint Germain enseña la ciencia de la alquimia en su libro Saint Germain On Alchemy (Saint Germain sobre alquimia). Saint Germain utiliza la amatista: la piedra del alquimista, la piedra de la era de Acuario y de la llama violeta. Los valses de Strauss contienen la vibración de la llama violeta y servirán para que usted se sintonice con él. También nos ha dicho que la «Marcha Rakoczy», de Franz Liszt, contiene la llama de su corazón y la fórmula de la llama violeta.

Retiros

Artículo principal: Retiro Royal Teton

Artículo principal: Cueva de los Símbolos

Saint Germain tiene un foco en la ciudad etérica de oro que hay sobre el desierto del Sáhara. También da clases en el Retiro Royal Teton así como en su propio retiro físico-etérico, la Cueva de los Símbolos, en Table Mountain (Wyoming). Además, Saint Germain trabaja desde los focos del Gran Director Divino: la Cueva de la Luz, en la India, y la Mansión Rakoczy, en Transilvania, donde preside como jerarca. Más recientemente ha establecido una base en Suramérica, en el retiro del Dios y la Diosa Merú.

Su patrón electrónico es la Cruz de Malta; su fragancia, las violetas.

Véase también

Portia

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 2, “Saint Germain.”

  1. Saint Germain, “I Have Chosen to Be Free (He elegido ser libre)”, Perlas de Sabiduría, vol. 18, núm. 30, 27 de julio de 1975.
  2. Para más información sobre esta antigua era de oro, véase Godfré Ray King, Unveiled Mysteries (Misterios desvelados) (Chicago: Saint Germain Pres, 1934), págs. 33-71.
  3. Génesis 14:18, 19; Salmos 110:4; Hebreos 5:6, 10; 6:20; 7.
  4. 1 Samuel 7:3.
  5. 1 Samuel 8:5.
  6. 1 Samuel 8:7.
  7. Henry Thomas y Dana Lee Thomas, Living Biographies of Great Scientists (Biografías vivas de grandes científicos) (Garden City, N.Y.: Nelson Doubleday, 1941), pág. 15.
  8. David Wallechinsky, Amy Wallace y Irving Wallace, The Book of Predictions (Libro de predicciones) (New York: William Morrow and Co., 1980), pág. 346.
  9. Clements R. Markham, Life of Christopher Columbus (Vida de Cristóbal Colón) (London: George Philip and Son, 1892), pág. 207-8.
  10. Encyclopaedia Britannica, 15ª ed., s.v. “Columbus, Christopher (Colón, Cristóbal)”
  11. Ídem.
  12. Véase Virginia Fellows, The Shakespeare Code (El código Shakespeare).
  13. Voltaire, OEuvres, Lettre cxviii, ed. Beuchot, lviii, pág. 360, citado en Isabel Cooper-Oakley, The Count of Saint Germain (El Conde de Saint Germain) (Blauvelt, N.Y.: Rudolf Steiner Publications, 1970), pág. 96.
  14. Saint Germain, “Keep My Purple Heart (Guardad mi corazón morado)”, Perlas de Sabiduría, vol. 31, núm. 72, 29 de octubre de 1988.