Dios del Oro

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El Dios del Oro aparece en una resplandeciente luz dorada, con rayos de oro ígneo saliendo de su cabeza y manos. La emanación de su aura y su llama del corazón es de una destellante luz blanca, casi demasiado brillante para mirarla. Presta servicio con el Dios Tabor, el Dios de la Naturaleza, el Maha Chohán y los jerarcas de los cuatro elementos para precipitar o reducir la tasa de la frecuencia de la sustancia electrónica del sol, atrayéndola a la manifestación en la Tierra como oro.

El Dios del Oro, al magnetizar las corrientes del sol y dirigirlas hacia la Tierra, mantiene la más activa y brillante sintonización con Helios y Vesta de entre todos aquellos que sirven al reino de la naturaleza. Habiendo prestado servicio durante muchos siglos en el rayo de la pureza, el Dios del Oro eligió amplificar la radiación dorada del sol que había contactado gracias a su devoción por la pureza. Hoy da testimonio de la pureza y la iluminación desde el corazón del sol. Dirige estos rayos como una acción vivificante y purificadora a través del metal que precipita.

Debido a que el oro es imprescindible para el equilibrio de la luz en la naturaleza y en el hombre, el Dios del Oro ocupa un puesto muy importante en la jerarquía. El oro tiene como fin ser el estándar de intercambio por toda la Tierra; pero debido a que la humanidad lo ha reunido desorbitadamente y ha abusado de él, los maestros no han revelado la riqueza del oro que hay oculta en la Tierra. Las minas más ricas que el mundo ha conocido jamás serán abiertas a medida que la era de oro aparezca y los gobiernos de las naciones vuelvan al estándar del oro y a una política fiscal sana basada en la regla de oro.

En cada civilización en la que el oro ha estado en circulación como medio de intercambio y ha sido llevado por la gente, ha habido un correspondiente logro de gran iluminación, abundancia, salud y maestría propia. (La costumbre de utilizar oro como adorno en las tribus primitivas proviene de las civilizaciones antiguas de las que son un último remanente.)

La sustitución del oro por plata y metales más comunes, y finalmente la sustitución por papel como medio de intercambio, es un complot de los manipuladores para magnetizar la conciencia de la gente hacia las vibraciones inferiores de estos metales y privarla de las cualidades benignas, saludables y estimulantes del oro.

El Dios del Oro ha explicado lo siguiente:

La acción del Dios del Oro es la precipitación instantánea de la mente de Dios mediante la alquimia del rayo esmeralda y cristal. Así, los rayos segundo y quinto[1] se convierten en llamas gemelas para la precipitación de la voluntad de Dios como el flujo de la oferta y la demanda, la cual, desde esta noche en adelante, ordenamos que los hijos de Dios deben exigir como la abundancia de Dios en la Tierra… Toda la vida –como un flujo de energía, comercio, intercambio y conciencia– depende de que esa provisión se trabaje adecuadamente y del medio de intercambio en las economías de las naciones.

El término era de oro no se deriva de la nada. Era de oro significa una era basada en el estándar del oro, el estándar del oro de la conciencia Crística, de la regla de oro, del oro como luz solar precipitada para el equilibrio de la mente y las emociones, y del flujo de la vida incluso en el templo físico. El oro, amados, es necesario para la estabilidad de la conciencia así como para la estabilidad de la economía de las naciones. A menos que haya cierta cantidad de oro incluso en el templo, el equilibrio de los elementos no se sostiene. Cuando la gente ya no tiene oro en su posesión ni lleva oro puesto, se producen muchas más molestias mentales y emocionales.

El oro es la piedra imán de Alfa y Omega. Es el recordatorio para cada niño de Dios en el nivel del alma del gran trono de gracia, de la gran sala del trono que es blanca y dorada en el Gran Sol Central. Desde esta sala las almas de luz marcharon de las octavas del Espíritu, descendiendo a los planos de la Materia.

Alfa y Omega me encargaron hace eones y eones el establecimiento de los focos de oro en los planos de la Materia entre las galaxias y, así, instruir a la vida elemental bajo las cuatro jerarquías y, por medio de los Elohim, cómo se afianzaría el equilibrio de fuerzas en los cuatro planos de la Materia mediante la cualidad magnética de esta luz solar precipitada. Así, los elementales aprendieron a precipitar oro. Y así el oro crece en la Tierra. Las vetas se expanden y este equilibrar la energía corresponde directamente, ante todo, al arquetipo de la conciencia Crística de las evoluciones de la Tierra o de un sistema de mundos y, luego, a lo que ha sido exteriorizado a través de la llama trina.

Lo que es oro en circulación representa el logro en lo exterior. El oro que queda sin descubrir representa esa parte del potencial de la mente Crística que queda por producir. No puede haber una demostración de luz y de la conciencia del Cristo sin una manifestación correspondiente de oro en vuestro mundo[2].

Los maestros han aconsejado que llevemos sobre nuestra persona algo de oro en todo momento para magnetizar el fuego del sol. También nos han pedido que llamemos al Dios de la Naturaleza y al Dios del Oro, así como a Saint Germain y a la Diosa de la Libertad, para restaurar el libre flujo de monedas de oro por todo el mundo.

Véase también

Oro

Estándar del oro

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 1, “Dios del Oro”.

  1. el rayo de sabiduría (amarillo, oro) y el rayo de verdad, ciencia, abundancia (esmeralda y cristal).
  2. El Dios del Oro con el Dios Tabor, “The Flow of Energy in the City Foursquare: Children of God, Demand and Supply the Abundance of the Mother! (El flujo de la energía en la Ciudad Cuadrangular: ¡hijos de Dios, exigid y proveed la abundancia de la Madre!)”, 10 de octubre de 1977.