Hermes Trismegisto

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Estatua de Hermes por Ernst Herter, comisionado de Elizabeth de Austria

Hermes era conocido en tiempos antiguos como el gran sabio a quien se han atribuido escritos sagrados y obras alquímicas y astrológicas. Debido a sus conocimientos y gran habilidad en las artes y las ciencias, los egipcios le pusieron el nombre de Trismegistus, que significa «tres veces grande». El título «tres veces grande» también se refiere a su papel como filósofo, sacerdote y rey.

El maestro ascendido Hermes Trismegisto también es conocido como el Dios Mercurio. Hermes caminó por la Tierra durante decenas de miles de años. Estuvo en la Atlántida, caminó por sus calles, estuvo en sus templos y salas de aprendizaje y dio su enseñanza. Además, figura como el gran arquetipo del mensajero de los dioses.

James Campbell Brown escribe en su libro History of Chemistry (Historia de la química):

Una serie de libros egipcios antiguos son atribuidos a Hermes Trismegisto, que pudiera haber sido un verdadero sabio o la personificación de una larga sucesión de escritores… Algunos lo identifican con el dios griego Hermes [equiparado con el dios romano Mercurio] y el dios egipcio Thot… Los egipcios lo consideraban como el dios de la sabiduría, las letras y el registro del tiempo[1].

El registro histórico

Hasta el siglo XVII, se pensaba que Hermes había sido contemporáneo de Moisés. Los cristianos consideraban que sus escritos eran casi tan sagrados como la Biblia. El padre de la iglesia Justino Mártir llegó incluso a compararlo con Jesús. El padre de la iglesia griega Clemente de Alejandría habló de cuarenta y dos “Libros de Thoth” que tratan de la educación sacerdotal, el ritual del templo, la geografía, la astrología, la guía para los reyes, los himnos a los dioses y la medicina. Lamentablemente, estos se perdieron en el incendio de la biblioteca de Alejandría.

Los eruditos de hoy nos dicen que Hermes fue un antiguo sabio egipcio, o quizás una sucesión de sabios. Creen que toda una línea de maestros o un sacerdocio puede haber escrito bajo el nombre de Hermes. La teoría predominante es que los escritos herméticos pueden abarcar varios siglos, éstos datan del siglo I o II D.C.

De acuerdo a un antiguo historiador egipcio, Hermes escribió 36,525 libros. Sus temas abarcaron alquimia, astrología y teología. Se le consideraba el custodio de la sabiduría y la literatura. Hermes hizo grabar sus instrucciones en jeroglíficos en tablas o columnas de piedra por todo Egipto, para iluminar a las personas.

Algunos han colocado a Hermes en el período anterior al Diluvio. El arqueólogo James Churchward remonta a Thoth a los días de la Atlántida. Los egipcios honraron a Thoth como el dios de la sabiduría, el aprendizaje y la literatura. Lo vieron como el inventor de todas las artes y ciencias, incluida la escritura, la aritmética, el álgebra, la geometría, la teología, la economía política, la medicina, la cirugía, la música y los instrumentos musicales. Se creía que era el escriba de los dioses.

El académico Hargrave Jennings escribe:

Se dice que otro Thoth, o Hermes, vivió en un período posterior. Fue igualmente célebre con el primero, y algunos se apropiaron particularmente del nombre de Trismegisto. Según Manetón [un sacerdote e historiador egipcio c. 300 A. C.], él [este segundo Thoth] tradujo de tablas grabadas de piedra, que habían sido enterradas en la tierra, los caracteres sagrados del primer Hermes. Escribió la explicación de ellos en libros, que fueron depositados en los templos egipcios.[2]

Hermes Trismegistus, de Viridarium chymicum, D. Stolcius von Stolcenbeerg (1624)

La tabla esmeralda

Hermes Trismegisto también ha sido denominado padre de la alquimia. Según una leyenda, una losa de esmeralda hallada en su tumba tenía inscritos los preceptos de Hermes para hacer oro. Esta tabla esmeralda contenía el conocido axioma hermético, «lo que está abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo»[3].

Un antiguo autor que afirmaba haber visto la piedra dijo que era una esmeralda en la que los caracteres estaban representados en bajo relieve y no tallados. Habiendo estado el material en estado líquido, como vidrio derretido, había sido echado en un molde y se le había dado la dureza de una esmeralda genuina por medios alquímicos.

La tabla esmeralda ha sido considerada por mucho tiempo en las escuelas de misterios como una de las más antiguas y profundas exposiciones de alquimia espiritual. Presenta una fórmula alquímica que ha sido utilizada por adeptos y alquimistas durante miles de años con el fin de asimilar el conocimiento más esencial tanto de la transmutación física como de la regeneración espiritual. Sin embargo, es claro que sus afirmaciones ocultan a todos, menos al verdadero alquimista, su significado interno.

El maestro ascendido Hermes ha dado enseñanza sobre la tabla esmeralda del corazón:

Yo, Hermes, mensajero de los dioses y también aquél llamado Mercurio, he permanecido, he aquí, estas decenas de miles de años y más para que haya una antorcha de recuerdo, una inscripción de la Ley en la tabla esmeralda de vuestro corazón.

Porque, he aquí, la tabla esmeralda en la cámara secreta de vuestro corazón ahora es desvelada por vuestro Santo Ser Crístico, el sacerdote-filósofo-científico que oficia ante el altar del cambio inalterable. Ese es el cambio que debe llegar, que debe llegar porque YO SOY y porque vosotros sois también el hombre Divino.

Él nos dio instrucción, diciendo,

... no descuidéis el corazón; y llamad al fuego sagrado para que derrita y transmute diariamente toda la dureza de corazón, el descuido espiritual y los registros de muerte que rodean el centro solar de vuestro chakra del corazón. Seamos diligentes y expandamos el corazón, porque de él mana la vida[4].

La tradición Hermética

La tradición hermética enseña que es a través de la experiencia mística que el hombre alcanza la liberación. El académico Sidney Spencer escribe:

El místico Hermético ve su unidad con todos los seres. La purgación y la iluminación del alma que obtiene le da la conciencia de la comunión universal, y su tarea es hacer el bien a todos.[5]

En las Cartas de los Mahatmas el Maestro K.H. alaba la filosofía hermética:

La Filosofía Hermética se adapta a cada credo y filosofía y no choca con ninguno. Es el océano ilimitado de la Verdad, el punto central donde fluye y donde se encuentran todos los ríos, ya sea que su fuente esté en el Este, Oeste, Norte o Sur. Como el curso del río depende de la naturaleza de su cuenca, el canal para la comunicación del Conocimiento debe ajustarse a las circunstancias circundantes. El Hierofante Egipcio, el Mago Caldeo, el Arhat y el Rishi, estuvieron ligados en los días de antaño en el mismo viaje de descubrimiento y finalmente llegaron a la misma meta aunque por caminos diferentes.[6]

Según el erudito Walter Scott, algunos de los textos herméticos pueden haber sido escritos por los alumnos de Ammonius Saccas, un renombrado maestro alejandrino del siglo III y uno de los fundadores del movimiento neoplatónico. Fue maestro de Orígenes. Helena Blavatsky consideró que el objetivo más importante de la Sociedad Teosófica era revivir la obra de Amonio Saccas. Blavatsky escribió:

Fue Amonio quien enseñó por primera vez que todas las religiones se basaban en una misma verdad; que es la sabiduría que se encuentra en los Libros de Thoth (Hermes Trismegistus), de los cuales Pitágoras y Platón habían aprendido toda su filosofía[7]

Al día de hoy, quedan menos de veinte sermones y algunos fragmentos adicionales de las enseñanzas de Hermes. En 1945 se descubrieron tres tratados herméticos en Nag Hammadi, lo que indica un vínculo entre las escuelas gnóstica y hermética. Los gnósticos, que florecieron en el siglo II D.C., creían que el elemento más importante en la búsqueda espiritual del alma era la gnosis, una palabra griega que significa "conocimiento". Vemos este mismo principio reflejado en las enseñanzas herméticas. El erudito Giovanni Filoramo dice:

Los textos de Hermes fueron escritos en forma de suaves diálogos académicos en los que Hermes enseña a un grupo cerrado de discípulos. Están imbuidos de un deseo incontenible de conocer a Dios. Su estructura ideológica es una actitud de genuina y profunda devoción como camino hacia el conocimiento de uno mismo y de Dios.[8]

El linaje del planeta Mercurio

El maestro ascendido Hermes es el patrocinador de El Morya y de todos aquellos que han venido del planeta Mercurio. El Morya explica lo siguiente:

Las oleadas de vida de hijos e hijas de Dios cuya evolución viene de Mercurio, que han servido con Sanat Kumara y que ahora habitan en la Tierra, provienen de una evolución que conocimos hace mucho. En ese cuerpo planetario, el problema de la luz y la oscuridad estaba presente…

Viendo el desafío y habiéndonos enseñado el Dios Mercurio, sabíamos que la inquebrantable devoción a la voluntad de Dios, el concentrar interiormente la energía en el punto diamantino del Yo, el blandir la espada de llama azul así como la maestría sobre la acción de claves foháticas, darían como resultado la victoria…

Dios nos dio, al luchar en la batalla de los mundos en Mercurio, esa energía, ese poder; sólo porque estuvimos dispuestos a equilibrar la llama trina, a buscar la sabiduría y el poder de la sabiduría, a intensificar un amor tal en todas las células y en la llama de todas las células, que nuestras auras estaban tan saturadas de amor que no había ninguna posibilidad de cualificar mal ni un ergio del poder de Dios con ninguna forma de tiranía…

Amados, la victoria de Mercurio aún no ha concluido. La mayor parte de la victoria se consiguió, pero ciertos hijos de la luz y ciertos caídos no habían alcanzado la culminación de su evolución. Fueron, por tanto, asignados a otros hogares y sistemas planetarios. Algunos caídos se alinearon con las evoluciones rezagadas que acabaron encarnando en la Tierra. Algunos hijos e hijas de Dios viajaron a Venus y después acompañaron a Sanat Kumara a la Tierra[9].

Mercurio volador (Mercure volant), Giambologna (finales del siglo XVI)

Las artes de la comunicación

Hermes llama a los que desean dedicarse a las artes de la comunicación en defensa de la Verdad.

Soy un mensajero de los Dioses y tengo un mensaje que debo entregar a vuestro corazón…

Hablo del linaje de los iniciados de Mercurio; los que han forjado su habilidad con la espada y la pluma, los que se han familiarizado con la mente de Dios y han reclamado esa mente, los que han provenido de un linaje que es anterior a mí. En verdad hay un linaje formado por los que han sido llamados Hermes, nombre que es el título de un cargo. Así, existe una sucesión de aquellos cuyo cargo ha sido el de producir en forma escrita y en otras formas de comunicación lo que es Real, lo que es irreal, lo que es información necesaria para el cuerpo de ciudadanos de todo el mundo con el fin de que pueda saber y entender el camino a seguir…

Están aquellos a quienes yo mismo he preparado bajo mi manto como Dios Mercurio. Nosotros, que llevamos el escudo y la armadura del Sol, debemos por tanto recorrer las naciones de la Tierra de un lado a otro y llamar a los que poseen las capacidades de comunicación originales, que pusieron en práctica esas capacidades en tiempos antiguos y en continentes antiguos y que, una vez más, están dispuestos a liderar la diseminación de la Verdad y la exposición del error. ¡Debéis aparecer! Porque hay que dar a conocer la Verdad…

¡Producid el mensaje! ¡Procurad la plataforma para su emisión en vuestro ámbito de conocimientos! Y si creéis no tener conocimientos, id y adquiridlos, y estudiad y demostrad que seréis el que hará esa declaración y el que se hará ese nombre, no sólo para sí mismo sino para Dios y todos los que ascienden. YO SOY Hermes, y os digo: estaré con cualquiera de vosotros, todos y cada uno de vosotros, que aprenda estas disciplinas[10].

Su servicio hoy

Actualmente, Hermes presta servicio en el retiro en Arabia, donde es el patrón de la ciencia de la alquimia (que Saint Germain ha definido como la química total de Dios). Su aura es de un dorado brillante; lleva vestiduras blancas y tiene el cabello largo. Es la imagen de la antigua sabiduría y de la naturaleza andrógina de la Deidad.

Véase también

Thoth

planeta Mercurio

Para más información

El album de audio MP3 Emerald Matrix: The Perfect Light incluye una conferencia sobre Hermes y un dictado de él.

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 2, “Hermes Trismegisto (Dios Mercurio)”.

  1. James Campbell Brown, A History of Chemistry from the Earliest Times till the Present Day (Historia de la química desde los tiempos más antiguos hasta el presente) (London: J. & A. Churchill, 1913).
  2. Hargrave Jennings, El divino Pymander de Hermes Mercurius Trismegistus (San Diego, Calif.: Wizards Bookshelf, 1985), pp. iii, iv, v.
  3. Hargrave Jennings, The Divine Pymander of Hermes Mercurius Trismegistus (El divino Poimandres Hermes Trismegisto) (San Diego, Calif.: Wizards Bookshelf, 1985), pág. x.
  4. Hermes Mercurius Trismegistus, “The Emerald Tablet of the Heart (La tabla esmeralda del corazón)”, Perlas de Sabiduría, vol. 24, núm. 73, agosto de 1981.
  5. Sidney Spencer, Misticismo en la Religión (London: Allen & Unwin, 1966), pág. 147.
  6. Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett, recopilado por A. T. Barker (Theosophical University Press, 1926), carta 85.
  7. H. P. Blavatsky, Isis sin velo (Wheaton, III.: Theosophical Publishing House, 1972), vol. 1, pág. 444.
  8. Giovanni Filoramo, Historia del Gnosticismo.
  9. El Morya, “The Gemini Mind: For the Governing of Society and the Self (La mente Géminis: para el gobierno de la sociedad y del yo”), Perlas de Sabiduría, vol. 24, núm. 43, 25 de octubre de 1981.
  10. Hermes Trismegistus, “The Guild of God Mercury: The Sword and the Pen (El gremio del Dios Mercurio: la espada y la pluma)”, Perlas de Sabiduría, vol. 36, núm. 42, 22 de septiembre de 1993.