Phylos el Tibetano

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Imagen de Phylos el Tibetano de Un habitante en dos planetas

Phylos el Tibetano se ha unido recientemente al orden de los maestros ascendidos y a la fraternidad de la Gran Hermandad Blanca. Ascendió en 1989 después de haber trabajado desde el siglo XIX como un adepto no ascendido en los niveles internos.

Encarnaciones

Las encarnaciones de Phylos se desvelan en el libro Un habitante de dos planetas (A Dweller on Two Planets), dictado por Phylos el Tibetano a su amanuense, Frederick S. Oliver. (Amanuense significa «secretario»; no es un mensajero sino simplemente alguien que tiene los recipientes necesarios para anotar lo que le da un adepto ascendido o no ascendido).

Phylos comenzó a dictar el libro a Frederick Oliver en 1883 o 1884, cuando este último tenía diecisiete o dieciocho años de edad. El libro se publicó en 1899. En su prefacio a Un habitante de dos planetas, Phylos se autodenomina como «estudiante teocristiano y adepto de lo oculto». Es un estudiante de los misterios de Dios y del misticismo cristiano.

Un habitante de dos planetas está dividido en tres libros. En el primero Phylos desvela el registro kármico de su encarnación como Zailem Numinos en la Atlántida. El segundo libro habla de su encarnación del siglo xix como un minero de oro estadounidense llamado Walter Pierson. En esta encarnación se encuentra cara a cara con el karma en que incurrió en la Atlántida; es iniciado en los misterios internos y recibe una visión de su pasado y de su futuro. El tercer libro repasa algunas de las vidas de Phylos, anteriores a la que tuvo en la Atlántida como Zailem y explica por qué cayó la Atlántida. Phylos dice que escribió Un habitante de dos planetas con la esperanza de que otros aprendieran de sus errores.

Phylos escribe: «He intentado explicar el gran misterio de la vida, ilustrándolo con una parte de la historia de mi vida, extractos que abarcan muchos miles de años». Hablando del sufrimiento que tuvo que soportar debido a sus errores, Phylos dice: «No hay palabras que puedan describir el sufrimiento de la expiación. Apenas pretendo intentarlo, y me contentaré si la comprensión de una parte de ello hace que otros no pequen»[1].

Su servicio hoy

Desde que se convirtió en maestro ascendido, Phylos ha hablado en profundidad sobre el sendero de saldar karma, sobre el sendero del sufrimiento y la necesidad de equilibrar el sufrimiento con la alegría. Él explica que la cualidad de la felicidad Divina es fundamental para afrontar la adversidad y nos pide que nos veamos como parte de todo ser vivo que sufre.

Veos en todo aquello que tiene vida y que sufre. Sabed que siempre que la vida sufra, una parte de vosotros sufre con ella, pues Dios es uno. Entended, al haber dado las páginas de mi libro mucha enseñanza profunda a través de la mensajera, que el sendero que hay que recorrer merece todas las alegrías que encontréis así como todas las penas.

Porque estáis devolviendo energía a Dios y la estáis volviendo a recibir. Y tan pronto como enviéis a Dios luz para la transmutación del error, igual de pronto él os enviará la luz que es Verdad encarnada en vosotros. Y esta oscilación desde vuestro corazón hacia el centro del sol de vuestra Presencia YO SOY, hacia el centro del Gran Sol Central, es el comienzo del proceso de aceleración por el cual conoceréis esa oscilación hasta el punto de la velocidad de la luz, y aún más.

Sois una extensión de ese Sol, aquí y ahora, pero no os percibís como rayos de luz o energía pulsante, yendo y regresando y siendo magnetizados hacia la gran Estrella Polar del Ser…

Soy Phylos, y voy del campo de batalla de la Tierra a los reinos de gloria. Al leer mi libro, tendréis una experiencia con vosotros mismos en los niveles internos si meditáis, si decretáis, si hacéis los rituales del Áshram[2] y conserváis vuestra sintonización con los seres maestros de Venus que se invocan en vuestros rituales.

Mi libro es un acompañante del sendero de los maestros ascendidos que ha sido expuesto ante vosotros por Saint Germain, El Morya, la Virgen María, Kuthumi, Djwal Kul, Jesús y Gautama. Es una ayuda para vosotros, y agradezco que la mensajera lo explique y entre en detalles sobre aquellos avances que se han producido en el siglo desde que lo dicté.

Así, es una puerta abierta y el Consejo de Darjeeling lo considera entre los mejores libros hasta el momento para el estudiante nuevo en el Sendero, pues contiene las claves para el despertar de muchas almas, al reconocerse en las calles de Caiful [capital de la Atlántida], participando en la vida atlante, ya sea al final de la Atlántida o en la civilización de oro de Jesucristo.

Hemos conocido todo eso. Y hoy algunos de vosotros habéis encontrado vuestras huellas en las arenas que ahora están en el fondo del mar. ¡Qué marcadas están las huellas del karma! Pero más marcadas están las huellas del heroísmo y los actos Crísticos! Marcadas están las huellas del honor, negras son las del engaño y la falsedad.

Construid meticulosamente, piedra a piedra, la pirámide de vuestra vida. Esta era la enseñanza de los adeptos de la Gran Pirámide que estaba representada en las muchas pirámides que construimos en varias civilizaciones de la Atlántida. Las cuatro caras, siendo los cuatro cuerpos inferiores que deben converger en el Ojo Omnividente, deben sintetizarse como un solo recipiente, el cáliz del Santo Grial.

He mirado a los Estados Unidos y he llorado, porque he visto en el karma colectivo de los atlantes reencarnados aquí los mismos escollos que encontré en mi propio karma. No pude llegar aquí libre para elevarme como siervo de Dios, sino que tuve que pagar cada jota y tilde.

Los Estados Unidos están acosados por el karma en el que el país ha incurrido desde su creación hace dos siglos. Están acosados por los antiguos registros de la Atlántida que todavía no se han pagado. Y están abrumados por una falsa enseñanza, que no es la del Cristo sobre este karma, sobre la responsabilidad.

Abundan tantos falsos instructores y se ejerce tan poco discernimiento, incluso en el movimiento Nueva Era. Allá donde haya una declaración, una personalidad, una nueva moda o alguna exploración en lo psíquico, allá corren como gallinas al pienso.

Benditos corazones, hallad la verdad del Ser en vosotros mismos. Encontrad a otros que tengan esa verdad del Ser. Y tened cuidado, porque la enfermedad de la mente carnal es la idolatría. La mayoría de las personas, estén o no involucradas en un sendero espiritual, tienen idolatría hacia sí mismas, sintiéndose bien contentas con su escaso conocimiento y un logro incluso menor, que ellas creen que es grande.

¿No sabéis que el primer paso del Sendero es un paso de humildad y modestia? El primer paso después de este es el perdón hacia la vida entera»[3].

Para más información

Phylos el Tibetano, A Dweller on Two Planets (Un habitante de dos planetas) (Los Angeles: Borden Publishing Company, 1940).

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 2, “Phylos el Tibetano”.

  1. Phylos el Tibetano, A Dweller on Two Planets (Un habitante de dos planetas) (Los Angeles: Borden Publishing Company, 1940), pág 194.
  2. Las notas del Áshram, de El Morya, incluyen seis rituales del Ashram diseñados para vincular “corazones de todo el mundo en un ritual programado de meditaciones en grupo”: el ritual unísono; el ritual del Gran Sol Central: ¡oh Cristo Cósmico, luz del mundo!; el ritual sagrado para armonizarse con la sagrada voluntad de Dios; el ritual sagrado para la purificación del alma; el ritual sagrado para el transporte y la labor sagrada; y el ritual sagrado para la unión. Los rituales también están publicados en un librito separado llamado Los rituales del Áshram.
  3. Maestro ascendido Phylos el Tibetano, “We Are Winners and We Win with Joy! (¡Somos ganadores y ganamos con alegría!)”, Perlas de Sabiduría, vol. 34, núm. 25, 23 de junio de 1991.