Changes

Jump to navigation Jump to search
no edit summary
Line 62: Line 62:  
En 1529 Tomás Moro fue nombrado por Enrique VIII Lord Canciller de Inglaterra y Guardián del Gran Sello. A pesar de muchos honores y logros, Moro no buscó la estima de nadie; era conocido por su presteza, eficacia y justicia ecuánime. Permaneció sensible a las necesidades de la gente común caminando a diario por las callejuelas de Londres para inquirir sobre la vida de los pobres.
 
En 1529 Tomás Moro fue nombrado por Enrique VIII Lord Canciller de Inglaterra y Guardián del Gran Sello. A pesar de muchos honores y logros, Moro no buscó la estima de nadie; era conocido por su presteza, eficacia y justicia ecuánime. Permaneció sensible a las necesidades de la gente común caminando a diario por las callejuelas de Londres para inquirir sobre la vida de los pobres.
   −
<div class="mw-translate-fuzzy">
+
Tomás se dedicó a sus deberes con total celo hasta que Enrique, deseoso nada más que de tener un heredero varón al trono, declaró nulo su matrimonio con Catalina de Aragón y anunció su intención de casarse con Ana Bolena. Puesto que el [[Special:MyLanguage/Divorce|divorcio]] no tenía la aprobación del Papa y se oponía directamente a las leyes de la Iglesia, Moro se negó a apoyar la decisión del rey.  
Tomás se dedicó a sus deberes con total celo hasta que Enrique, deseoso nada más que de tener un heredero varón al trono, declaró nulo su matrimonio con Catalina de Aragón y anunció su intención de casarse con Ana Bolena. Puesto que el divorcio no tenía la aprobación del Papa y se oponía directamente a las leyes de la Iglesia, Moro se negó a apoyar la decisión del rey.
  −
</div>
      
En 1532, en el punto álgido de su carrera, dimitió de su cargo y se retiró a Chelsea donde, enormemente preocupado por las herejías de la revuelta de Lutero, continuó con sus escritos en defensa de la fe católica. Sin amigos y sin cargo, Moro y su familia vivieron en la más abyecta pobreza. Sin embargo, Enrique había sido insultado por la desaprobación que hizo el canciller de él. El rey, por tanto, quiso difamar a Moro y así restaurar su propia imagen real.
 
En 1532, en el punto álgido de su carrera, dimitió de su cargo y se retiró a Chelsea donde, enormemente preocupado por las herejías de la revuelta de Lutero, continuó con sus escritos en defensa de la fe católica. Sin amigos y sin cargo, Moro y su familia vivieron en la más abyecta pobreza. Sin embargo, Enrique había sido insultado por la desaprobación que hizo el canciller de él. El rey, por tanto, quiso difamar a Moro y así restaurar su propia imagen real.

Navigation menu