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Como lo describe Boyce:  
 
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<blockquote> Los zoroastrianos sufrieron pérdidas irreparables por la muerte de muchos de sus sacerdotes. En aquellos días, cuando todas las obras religiosas se transmitían oralmente, los sacerdotes eran los libros vivientes de la fe, y con las matanzas en masa, muchas obras antiguas (sostiene la tradición) se perdieron, o sólo se conservaron de forma vacilante. <ref> Boyce, '' Zoroastrianos '', pág. 79. </ref> </blockquote>
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<blockquote>Los zoroastrianos sufrieron pérdidas irreparables por la muerte de muchos de sus sacerdotes. En aquellos días, cuando todas las obras religiosas se transmitían oralmente, los sacerdotes eran los libros vivientes de la fe, y con las matanzas en masa, muchas obras antiguas (sostiene la tradición) se perdieron, o sólo se conservaron de forma vacilante.<ref>Boyce, ''Zoroastrianos'', pág. 79.</ref></blockquote>
    
Alrededor de 225 d.C. el zoroastrismo emergió de nuevo en Persia y fue la religión del Estado hasta aproximadamente 651, cuando los musulmanes conquistaron Persia. Aunque el zoroastrismo era tolerado oficialmente, los conquistadores árabes fomentaban la conversión al Islam mediante presión social, incentivos económicos o por la fuerza. Muchas personas pertenecientes a la doctrina del zoroastrismo se convirtieron o marcharon al exilio. Los que siguieron fieles al zoroastrismo y permanecieron en Persia se vieron obligados a pagar un impuesto por poder practicar su fe. En siglos posteriores la persecución a los seguidores del zoroastrismo aumentó. En 1976 sólo quedaban 129 000 seguidores de esa religión en el mundo.<ref>Ibid., p. 226.</ref>
 
Alrededor de 225 d.C. el zoroastrismo emergió de nuevo en Persia y fue la religión del Estado hasta aproximadamente 651, cuando los musulmanes conquistaron Persia. Aunque el zoroastrismo era tolerado oficialmente, los conquistadores árabes fomentaban la conversión al Islam mediante presión social, incentivos económicos o por la fuerza. Muchas personas pertenecientes a la doctrina del zoroastrismo se convirtieron o marcharon al exilio. Los que siguieron fieles al zoroastrismo y permanecieron en Persia se vieron obligados a pagar un impuesto por poder practicar su fe. En siglos posteriores la persecución a los seguidores del zoroastrismo aumentó. En 1976 sólo quedaban 129 000 seguidores de esa religión en el mundo.<ref>Ibid., p. 226.</ref>

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