Cinco Budas Dhyani

From TSL Encyclopedia
Revision as of 17:44, 4 March 2020 by Pduffy (talk | contribs)
(diff) ← Older revision | Latest revision (diff) | Newer revision → (diff)
Jump to navigation Jump to search
Other languages:
English • ‎español • ‎português
El mandala de los Cinco Budas Dhyani

Los Cinco Budas Dhyani son Vairochana, Akshobhya, Ratnasambhava, Amitabha y Amoghasiddhi. Los budistas tibetanos creen que el Adi-Buda, el ser primordial y más alto, creó a los Budas Dhyani con sus poderes meditativos.

Los Cinco Budas Dhyani son Budas celestiales a visualizar durante la meditación. La palabra Dhyani se deriva del sánscrito dhyana, que significa «meditación». Los Budas Dhyani también son denominados Jinas («vencedores » o «conquistadores») y son considerados como grandes sanadores de la mente y el alma. No son figuras históricas como Gautama Buda, sino seres trascendentes que simbolizan los principios o fuerzas divinas universales. Representan varios aspectos de la conciencia iluminada y son guías para la transformación espiritual. Los poderes meditativos también son poderes de los rayos secretos, y los Budas Dhyani poseen las claves de la maestría de los cinco rayos secretos.

Atributos

Cada Buda Dhyani está asociado con ciertos atributos y símbolos. Cada uno de ellos encarna una de las cinco sabidurías, que son un antídoto para los cinco venenos mortíferos que suponen el peligro supremo para el progreso espiritual del hombre y que le mantienen atado a la existencia mundanal. Los budistas enseñan que los Budas Dhyani son capaces de transmutar los cinco venenos en sus sabidurías trascendentes. El Libro tibetano de los muertos recomienda que el devoto medite en los Budas Dhyani de forma que sus sabidurías sustituyan a las fuerzas negativas que el devoto ha permitido que se apoderen de él.

Cada Buda gobierna una de las direcciones del espacio y uno de los reinos cósmicos de éter, agua, tierra, fuego y aire. Los Budas Dhyani también personifican los cinco skandhas, componentes que conforman la existencia cósmica así como la personalidad humana. Estos componentes son conciencia, forma, sentimiento, percepción y volición.

Además, cada Buda Dhyani está asociado con un color específico, con un mudra (gesto de la mano), con un animal simbólico que sostiene su trono, con un símbolo sagrado y con una bija (sílaba semilla). La bija representa la esencia del Buda Dhyani. Puede usarse junto con la sílaba sagrada Om y el nombre del Buda para crear un mantra, una serie de sílabas místicas que poseen un significado esotérico. En el hinduismo y el budismo los discípulos recitan mantras para evocar el poder y la presencia de un ser divino. En algunas tradiciones, los devotos utilizan mantras en meditación como ayuda para llegar a unirse a la deidad que invocan.

«Al repetir el mantra y al asumir el mudra de cualquier Buda», escribe el monje e instructor budista Sangharaskshita, «uno no sólo puede colocarse en correspondencia o alineamiento con el orden de realidad en concreto que él personifica sino también ser infundido de su poder trascendental»[1].

El mandala de los Cinco Budas Dhyani

Los budistas a menudo representan a los Budas Dhyani en un mandala. Mandala es un término sánscrito que significa «círculo», traducido en textos tibetanos como «centro» o «lo que rodea». Algunos dicen que la palabra se deriva de manda, que significa «esencia». El mandala como círculo denota plenitud, lo completo y la perfección del estado búdico. El mandala también es un «círculo de amigos», de Budas reunidos. Tradicionalmente los mandalas se pintan sobre thangkas (pinturas en rollos enmarcados en seda), se dibujan con arena de colores, se representan con montoncitos de arroz o se construyen en tres dimensiones, con frecuencia en metal fundido. Un Buda Dhyani se coloca en el centro y los demás en cada uno de los puntos cardinales del mandala.

Un mandala es un espacio sagrado y consagrado en el que no existe ningún obstáculo, ninguna impureza ni influencias que distraigan. Los budistas utilizan mandalas como ayuda para la meditación y la visualización. «Todos los mandalas», escribe el experto en temas tibetanos Detlef Lauf, «se originan a partir de las sílabas semilla, o bija-mantras, de las deidades. Durante la meditación en estos mantras, se desarrolla una radiación elemental de luz, de la cual sale la imagen de los Budas… Todo el mandala externo es un modelo del patrón espiritual que la persona en meditación ve en sí y que debe esforzarse por experimentar en su propia conciencia»[2].

Vairochana (Tibet, siglos XVI-XVII)

Variochana

El nombre Vairochana significa «El que es como el sol» o «El ser radiante». Vairochana representa o bien la integración de, o bien el origen de los Budas Dhyani. Su sabiduría es la Sabiduría del Dharmadhatu. El Dharmadhatu es el Reino de la Verdad, en el que todas las cosas existen como realmente son. La sabiduría de Vairochana también es denominada Sabiduría Omniabarcante del Dharmakaya, el cuerpo de la Ley, o la absoluta naturaleza del Buda. También representa el cuerpo causal alrededor de la Presencia YO SOY en la Gráfica de Tu Yo Divino.

La sabiduría trascendente de Vairochana revela el reino de la realidad más elevada y vence el veneno de la ignorancia, o ilusión. Se considera su sabiduría como el origen, o la totalidad, de todas las sabidurías de los Budas Dhyani.

Vairochana está normalmente ubicado en el centro de los mandalas de los Budas Dhyani. Según algunos textos, está colocado en el Este. Su color es blanco (o azul), simbolizando una conciencia pura. Gobierna sobre el elemento éter y encarna el skandha de la conciencia. En algunos sistemas está asociado con el skandha de la forma.

Su símbolo es el dharmachakra, la rueda de la enseñanza, o la rueda de la Ley. Ello denota la enseñanza del Buda. Sus ocho radios representan el Noble Sendero Óctuple, que Gautama reveló en su primer sermón después de alcanzar la iluminación. El trono de loto de Vairochana está sostenido por el león, símbolo de valor, valentía y un espíritu deseoso y de avance.

Su mudra es el mudra dharmachakra, el gesto de dar vueltas a la rueda de la enseñanza. Debido a que encarna la sabiduría de todos los Budas, la bija de Vairochana es el sonido universal Om. Su mantra es Om Vairochana Om.

Vairochana ha llegado a ser recientemente el octavo miembro del Consejo Kármico, un grupo de supervisores espirituales que adjudican el karma de las evoluciones de este sistema de mundos. Él explicó su papel específico en el Consejo Kármico, concedido por dispensación de todos los Budas:

Mi papel será el de ayudar a los que tienen luz y son sinceros pero que se han desviado del curso de la Realidad, considerando que su karma era demasiado difícil de llevar… Deseo enseñar a todos los que me lo soliciten aquello que necesitan saber para conseguir llegar al final del camino, al Hogar.

«Deseo enseñar a cierto nivel de almas quienes, con mi apoyo y el apoyo de todos, tendrán la oportunidad de conseguir el éxito, mientras que sin ese apoyo, podrían no conseguirlo…

Os ayudaré. Os prepararé. Os enseñare cómo, con profunda humildad y con fortaleza interior, dominaréis todos los defectos de carácter que son puertas abiertas a las espirales negativas y a los rasgos negativos, y seguiréis adelante con vuestra razón de ser –por qué encarnasteis en esta vida en las circunstancias en las que os encontráis–, y sabréis que encarnasteis para saldar vuestro karma con el fin de poder realizar vuestra misión[3].

 
Akshobya (Nepal, 1699)

Akshobhya

El nombre Akshobhya significa «Inamovible» o «Inquebrantable». La Sabiduría Reflectante de Akshobhya refleja todas las cosas con calma y sin críticas, y revela su verdadera naturaleza. Un texto dice: «De igual forma en que uno ve su reflejo en un espejo, el Dharmakaya se ve en el Espejo de la Sabiduría»[4]. La Sabiduría Reflectante es el antídoto del odio y la ira.

En el mandala de los Cinco Budas Dhyani, Akshobhya se suele colocar en el Este (parte inferior) pero algunas veces es colocado en el centro. Su color es el azul. Gobierna sobre el elemento agua y personifica el skandha de la forma. En algunos sistemas está asociado con el skandha de la conciencia. El trono de loto de Akshobhya está sostenido por el elefante, símbolo de constancia y fortaleza.

Su símbolo es el Special:MyLanguage/vajra, también llamado rayo o cetro de diamante. El vajra denota iluminación, la indestructible y diamantina naturaleza de la conciencia pura, o la esencia de la Realidad. En algunas tradiciones el vajra significa la unión del hombre y el Buda; un lado del vajra simboliza el reino macrocósmico del Buda y el otro, el reino microcósmico del hombre.

El mudra de Akshobhya está formado por su mano derecha y es el mudra bhumisparsha, el gesto de tocar la tierra. Este gesto denota indestructibilidad. Es el mudra que Gautama Buda usó para convocar a la Tierra como testigo de su derecho de alcanzar la iluminación cuando Mara, el Maligno, le desafió.

El paraíso de Akshobhya es Abhirati, la Tierra del Eminente Gran Deleite. Los budistas creen que quien vuelve a nacer ahí no puede volver a un estado de conciencia inferior. La bija de Akshobhya es Hum, y su mantra es Om Akshobhya Hum.

Akshobhya nos dice:

El camino parece complicado, pero la complicación es la complicación del karma tejido y vuelto a tejer. El complicado deshacer de los hilos del karma es lo que parece hacer del Sendero algo tan complicado. Pero cuando todo está dicho y hecho, y todos esos componentes de los hilos de karma son consumidos en una gran hoguera de fuego violeta, llegaréis a conocer, y un día recordaréis que he dicho que la entrada es la sencillez misma, la humildad misma, la pureza misma[5].

 
Ratnasambhava (Borodbur, Indonesia, siglo IX)

Ratnasambhava

El nombre Ratnasambhava significa «Nacido de la joya» u «Origen de las joyas». Las Tres Joyas son el Buda, el Dharma y la Sangha. El Buda es el Iluminado, el Gurú, el eje de la rueda de la Ley. El Dharma es la Enseñanza, o la Ley. La Sangha es la Comunidad.

Ratnasambhava transmuta el veneno del orgullo (orgullo espiritual, intelectual y humano) en la Sabiduría de la igualdad. Los budistas tibetanos enseñan que con la Sabiduría de la igualdad uno ve todas las cosas con divina imparcialidad y reconoce la igualdad divina de todos los seres. Uno ve a todos los seres y al Buda poseyendo la misma naturaleza.

Ratnasambhava es el Buda Dhyani del Sur. Su color es amarillo, el color del sol en su cénit. Ratnasambhava gobierna sobre el elemento tierra y encarna el skandha del sentimiento o la sensación.

Algunas veces se lo representa sosteniendo su símbolo, el ratna (joya) o chintamani (joya que concede todos los deseos correctos). El chintamani es un símbolo de la mente liberada.

El trono de Ratnasambhava está sostenido por un caballo, lo cual denota ímpetu y liberación. Su mudra es el mudra varada. Es el gesto de dar, o de caridad, que lo representa ofreciendo compasión y protección a sus discípulos. Su bija es Tram y su mantra es Om Ratnasambhava Tram.

Ratnasambhava nos dice:

Oh benditos, Dios ha valorado tanto a cada cual que a cada cual ha dado la mismísima imagen de sí mismo, la Presencia YO SOY, el Santo Ser Crístico, a cuya imagen estáis hechos. Hallad la joya, hallad la joya. Hallad la Sangha, hallad al Buda, hallad el Dharma, todo ello encerrado en la chispa divina interior[6].

 
Amitabha (Japón, siglos XII-XIII)

Amitabha

El nombre Amitabha significa «Luz infinita». La Sabiduría Discriminadora de Amitabha conquista el veneno de las pasiones: todos los deseos exacerbados, la codicia, la avaricia y la lujuria. Con esta sabiduría, el discípulo discierne a todos los seres separadamente, pero sabe que cada ser es una expresión individual del Ser Único.

En el mandala de los Budas Dhyani, Amitabha está colocado al Oeste. Su color es rosa (rojo), el color del sol poniente. Gobierna sobre el elemento fuego y personifica el skandha de la percepción. Así, el ojo y la facultad de la visión están asociados con Amitabha. El pavo real con «ojos» en sus plumas es el que sostiene su trono. El pavo real simboliza elegancia.

El símbolo de Amitabha es el padma, o loto. En el budismo, el loto puede simbolizar muchas cosas, incluyendo el desarrollo espiritual, la pureza, la verdadera naturaleza de los seres realizada mediante la iluminación, y la compasión, la forma purificada de la pasión.

Los devotos aspiran a nacer de nuevo en el Paraíso Occidental de Amitabha, conocido como Sukhavati, donde las condiciones son ideales para lograr la iluminación. Su mudra es el mudra dhyana (meditación). Su bija es Hrih y su mantra es Om Amitabha Hrih.

Algunos consideran a Amitabha como sinónimo de Amitayus, el Buda de la Vida Infinita. Otros respetan a Amitayus como una forma de Amitabha o como un Buda distinto. Amitayus está representado habitualmente sosteniendo un recipiente del elixir de la vida inmortal. Muchas veces brota de la cubierta de su recipiente de la vida inmortal un árbol ashoka, lo cual representa la unión de lo espiritual y lo material.

 
Amoghasiddhi (Borobudur, Indonesia, siglo IX)

Amoghasiddhi

El nombre Amoghasiddhi significa «Conquistador todopoderoso», o «El que infaliblemente logra su meta». La Sabiduría que todo lo puede de Amoghasiddhi, o la Sabiduría de la Acción Perfecta, es el antídoto del veneno de la envidia y los celos. La sabiduría confiere perseverancia, juicio indefectible y acción infalible.

Amoghasiddhi representa la realización práctica de las sabidurías de los otros Budas Dhyani. Se lo describe como el Buda Dhyani de la realización del sendero del bodhisattva. Un bodhisattva es alguien que ha renunciado a la dicha del nirvana, haciendo un voto de liberar primero a todos los seres.

Amoghasiddhi es el Buda Dhyani del Norte. Su color es verde, que significa el sol al mediodía. Él gobierna sobre el elemento aire y encarna el skandha de la voluntad, también llamado el skandha de los fenómenos mentales o las tendencias de la mente. Su símbolo es el vishvavajra, o doble vajra. Está hecho de dos vajras cruzados y simboliza la comprensión más alta de la verdad y el poder espiritual de un Buda.

El trono de Amoghasiddi está sostenido por garudas, figuras míticas mitad hombre y mitad ave. En relación con Amoghasiddhi, el Lama Govinda dice que garuda simboliza al «hombre en transición hacia una dimensión nueva de conciencia… la transición desde el estado humano al sobrehumano, que tiene lugar en la misteriosa oscuridad de la noche, invisible para el ojo»[7].

El mudra de Amoghasiddi es el mudra abhaya. Es el gesto de la falta de temor y la protección. La mano derecha está levantada a la altura del hombro con la palma hacia afuera. La mano izquierda está en el regazo con la palma hacia arriba o colocada en el corazón, con los dedos hacia el interior. La bija de Amoghasiddhi es Ah y su mantra es Om Amoghasiddhi Ah.

Véase también

Vajrasattva

Cinco venenos

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 1, “Los Cinco Budas Dhyani”.

  1. Bhikshu Sangharakshita, A Survey of Buddhism (Estudio sobre el budismo), edición revisada (Boulder, Colo.: Shambhala with London: Windhorse, 1980), pág. 372.
  2. Detlef Ingo Lauf, Secret Doctrines of the Tibetan Books of the Dead (Doctrinas secretas del libro tibetano de los muertos), trad. al inglés Graham Parkes (Boston: Shambhala, 1989), pág. 105; Tibetan Sacred Art: The Heritage of Tantra (Arte sagrado tibetano: la herencia del Tantra) (Berkeley: Shambhala, 1976), pág. 120.
  3. Vairochana, “Balance Your Karma: Take the High Road (Saldad vuestro karma: tomad el camino superior)”, Perlas de Sabiduría, vol. 37, núm. 3, 16 de enero de 1994.
  4. Indrabhuti, Jnanasiddhi, citado en Lama Anagarika Govinda, Insights of a Himalayan Pilgrim (Revelaciones de un peregrino del Himalaya) (Berkeley: Dharma Publishing, 1991), pág. 113.
  5. Akshobya, “Becoming Real! (¡Llegar a ser real!)”, Pearls of Wisdom, vol. 37, no. 4, 23 de enero de 1994.
  6. Ratnasambhava, “Elements of Being (Elementos del ser)”, Perlas de Sabiduría, vol. 37, núm. 6, 6 de febrero de 1994.
  7. Lama Anagarika Govinda, Foundations of Tibetan Mysticism (Fundamentos del misticismo tibetano) (1960; segunda impresión, Nueva York: Samuel Weiser, 1969), pág. 262; Insights of a Himalayan Pilgrim (Revelaciones de un peregrino himalayo) (Berkeley: Dharma Publishing, 1991), pág. 84.