Ángel de la Revelación de Juan el Divino

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"San Juan Evangelista en Patmos", Jacopo Vignali (siglo XVII)

Jesús dictó el libro del Apocalipsis a Juan el Amado a través de su Ángel de la Revelación. Este ángel ha hablado con profundidad sobre el Cristo y el verdadero significado de la Iglesia así, y de la necesidad de cesar la división dentro de la Iglesia. Él nos dice:

Hablo al cuerpo de Dios fragmentado sobre la Tierra. Hablo a aquellos que se van de las iglesias y hablo a las almas que están dentro de las iglesias. Llamo a todos aquellos que han adorado a Dios en el islamismo, como hindúes, como budistas, como seguidores del Tao, como intérpretes de la Palabra del SSEÑOR de Israel. Hablo al judío y al gentil, a los que son verdaderos seguidores de Dios y a los que se han salido del camino.

Libero el Espíritu del Cristo vivo y digo: cada camino por el que encontrar a Dios es un rayo que conduce al centro del templo y de todo el verdadero construir que es Cristo, Cristo como habéis conocido al eterno Logos en Jesús y Cristo como habéis de conocerlo en esta era, en vuestro corazón y como la llama que arde sobre el altar del corazón.

Vengo con un aviso y vengo con una aceleración. Que el aviso sea, pues, para las almas que son de Dios, que hay caídos que se han infiltrado entre vuestras filas, que se han movido entre vosotros. Son ellos los falsos Cristos y falsos profetas, y han separado el amor de los santos inocentes y el credo de nuestro Señor con su murmurar, con su falsa doctrina, con su separación del amor de los miembros del cuerpo de Dios.

Mi aviso, pues, es este: llegará el desmoronamiento de la Iglesia de Roma y el desmoronamiento de las iglesias de la cristiandad a menos que se erradique de la Iglesia el espíritu de división en nombre de Jesucristo. Y que los demonios y los caídos tiemblen, porque el Señor está cerca. Y él no permitirá que los cambistas permanezcan en el templo, aquellos que comercian por las almas de los hombres, que comprometen la fe de nuestro Señor con componendas que satisfacen la ética del momento…

Sed honestos con el Cristo que vive en vosotros y os encontraréis unidos en la verdadera Iglesia, que es una llama dentro de vuestro corazón. No es necesario que halléis la salvación mediante compromisos externos y organizaciones externas. Pero sí es necesario que confirméis la Palabra viva allá donde estéis y que os agrupéis en las iglesias, que regreséis a las iglesias y que llevéis a ellas el Espíritu Santo y el mensaje del Ángel de la Revelación, que YO SOY como compañero siervo vuestro del Altísimo.

He venido a daros el ímpetu de la luz y el fuego del Cristo para que regreséis a vuestras iglesias de origen o a que seáis parte de este grupo de devotos que ha formado un foco externo de la Iglesia Universal y Triunfante. Allá donde vayáis a rezar, a adorar y a encontrar unidad en la comunión de las almas, llevad allá el Espíritu del Dios vivo. Llevad allá el espíritu de la Verdad.

Y recordad que esta Verdad se encuentra allá donde vosotros estáis y donde YO SOY. Y en ese YO SOY EL QUE YO SOY, estamos unidos y no existe separación en los planos de conciencia, pues el Espíritu de Dios mueve a quienes están encarnados y a quienes están en esferas celestiales como un solo cuerpo al servicio de Cristo.

He venido por el contacto. He venido para que podáis daros cuenta de que las huestes de los ejércitos son algo muy real y están muy cerca, y que el número de ángeles y huestes angélicas, de arcángeles, serafines y querubines, y de santos ascendidos sobrepasa con mucho a las fuerzas de los caídos así como al número de los que aún están encarnados en cuerpos terrestres en la Tierra[1].

Notas

Mark L. Prophet y Elizabeth Clare Prophet, Los Maestros y sus Retiros, Volumen 1, “Ángel de la Revelación de San Juan el Divino”.

  1. Ángel de la Revelación de San Juan el Divino, “The Message of Alpha and Omega to the Seven Churches (El mensaje de Alfa y Omega a las siete iglesias)”, 10 de octubre de 1976.